Crisis en Canarias

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Graves problemas estructurales en el muelle de Los Mármoles, en Lanzarote: el precio de mantener las grandes infraestructuras.

Posted by juanjesus en julio 27, 2007

1. El Hecho: Según recoge el diario La Provincia, “Un fallo estructural en el puerto inutiliza una gran grúa y amenaza a las otras dos. El muelle de contenedores de Arrecife se hunde. Una creciente falla de varios centímetros de anchura y el acusado desnivel en varios puntos ponen de manifiesto que la estructura que dio lugar en su día a la línea de atraque para los barcos de carga está cediendo” (continúa el texto de la noticia más abajo).

2. La Tendencia:  La sobredotación de infraestructuras y su mantenimiento será un grave problema, creciente en el futuro. Aunque se prevean crecimientos, las fallas del sistema vendrán por la aparición de contratiempos de compleja resolución, y fruto del paso del tiempo, la erosión natural de cualquier obra humana, o la mala planificación y realización de operaciones indebidas. Cada vez más, serán precisos esfuerzos mayores para mantener unas infraestructuras cuya construcción y crecimiento se ha generado en las últimas décadas, a gran velocidad. Veremos disminución del ritmo normal de las operaciones, alteración de su “curso habitual”, desviación de esfuerzos cada vez mayores hacia la reparación y, en última instancia, por ausencia de mantenimiento, cierres parciales o aperturas precarias de actividades.

3. La “ley” o “paradoja” que se cumple:  mientras se amplia una actividad, se pueden estar produciendo, al mismo tiempo, los hechos que provoquen su descalabro. La sociedad industrial se ha prodigado en la “multiplicación”, más que en la “conservación”, en una alegato vano por la infinitud de los recursos. La ilusión de la ampliación permanente contrasta con la clara percepción de los límites. El deterioro no conoce de prioridades: pueden desmoronarse los elementos claves para el funcionamiento de una sociedad en un momento en que sea complejo o imposible su reestructuración o reparación. Supone ese momento la entrada en otra etapa de la historia de una sociedad, con el “ajuste” a un uso más restringido de sus elementos estructurantes, por muy vitales que éstos sean.

4. ¿Qué hacer? El retorno a la “conservación” y el “ahorro” es un destino, no una opción. Deben incrementarse los esfuerzos para promover la mayor durabilidad siempre finita de las infraestructuras. Para ello, deben abandonarse los proyectos de ampliación de las dimensiones de las mismas infraestructuras dependientes de flujos cada vez mayores de esfuerzos para su mantenimiento y gestión. De otra manera, surgirá de forma prematura el abandono y el deterioro.  

Resto del texto de la noticia de La Provincia: El problema ha dejado inutilizada una de las tres grúas que operan en el puerto tras hacerse del todo imposible su traslado por los raíles y amenaza ahora con extenderse a las otras dos. Dos de los mecanismos, incluido el que ya no se utiliza, son propiedad de la empresa del lanzaroteño Juan Hernández Oliva y el tercero pertenece a Contenemar.

Los problemas que dejaron fuera de servicio a la primera de las grúas se reproducen ahora en la siguiente. Daniel Hernández, jefe de operaciones de la terminal pública de contenedores Hernández Oliva y miembro de la Comisión de Puertos de la Cámara de Comercio, señala que cada grúa pesa 700 toneladas, a lo que hay que sumar las veinte o treinta toneladas de cada contenedor en la punta. “La segunda grúa ya está sufriendo y más que va a sufrir”, apunta. Todo esto provoca una gigantesca presión sobre el muelle de contenedores y, en especial, sobre unos cimientos cuya solvencia ha sido puesta en duda por los usuarios del Puerto de Arrecife.

La grúa no se utiliza desde mayo del pasado año, fecha a partir de la cual se ha complicado el servicio de descarga de contenedores en el muelle. Para empezar, desde entonces no se pueden descargar dos barcos a la vez, lo cual genera largas esperas debido a que los cargueros suelen coincidir en sus escalas en Arrecife. En ocasiones se intentan mitigar las consecuencias a través de la coordinación con el muelle de Puerto del Rosario, en Fuerteventura. Aún así, las carencias se traducen finalmente en retrasos en el reparto de la mercancía, con los consecuentes efectos negativos en la economía insular, sobre todo en el caso de los productos perecederos.

En el caso concreto de la empresa Hernández Oliva, ésta ha tenido que afrontar fuertes gastos en el arreglo de los motores así como el sobrecoste que supone la descarga de la mercancía en horario nocturno. 

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