Crisis en Canarias

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Caída de Vueling y ajuste en el transporte aéreo.

Posted by juanjesus en agosto 4, 2007

El insostenible “bajo coste” en la era creciente de la escasez. Vueling, una de las grandes del transporte aéreo de bajo coste, nacida en el año 2004, está registrando numerosas incidencias en su actividad diaria: retrasos en el cumplimiento de horarios, varios problemas técnicos en aviones, que se han difundido públicamente, una creciente desvalorización de sus acciones en el mercado bursátil y el incremento de sus pérdidas. Esta situación coincide con una expansión insólita de su número de pasajeros, apertura de nuevas rutas y centros de operaciones. El incremento de los costes – entre ellos fundamentalmente el del combustible – ha causado mella en su estructura productiva, así como la competencia vía precios de otras aerolíneas más consolidadas. Al parecer, Vueling, para compensar estas pérdidas, reducirá el número de aeronaves con respecto a la prevista expansión.

Las líneas de bajo coste operan con “máxima eficiencia” y “máximo ahorro” en sus políticas de mercado, lo que para muchos es considerado como una virtud. Sin embargo, es necesario abordar la sostenibilidad de esa manera de gestionar una empresa de ese tipo. Thomas Homer Dixon, un lúcido analista de nuestra civilización, cita a otro ilustre, James Howard Kunstler, el autor de The long emergency, que considera la eficiencia como “el camino más directo hacia el infierno”. ¿Por qué? Se asocia eficiencia con la obtención del máximo provecho por unidad de esfuerzo o gasto empleado. Así, en el caso de las líneas aéreas, el máximo beneficio con el mínimo coste, trasladando más pasajeros por avión, trabajador, gasto de combustible, etc. Esta estrategia tiene unos límites muy claros: que todo se mantenga igual, tanto el comportamiento de los competidores, como los gastos ordinarios y las expectativas de crecimiento. Su delicado equilibrio eficiente se basa en que no falle nada. Pero claro, la máxima eficiencia es muy poco permeable a los humanos problemas; en palabras de Dixon, “cuando los recursos son usados de la forma más eficiente posible, no hay capacidad excedentaria para absorver los shocks del sistema”. Y lo que le ocurre a Vueling es eso: su gestión “óptima” provoca retrasos por uso intensítimo de sus aeronaves, habiéndose registrado incluso algunos incidentes en el funcionamiento de los aparatos, bordeando así de forma muy peligrosa el umbral de confianza que toda línea aérea suele garantizar en Occidente, alejados de las listas negras de la aviación en el resto del mundo. Además, su nivel para soportar las escaladas de los precios del petróleo es menor que el de otras compañías, que aún podrán intentar seguir ajustando sueldos y otro tipo de gastos, aunque todas ellas tendrán graves problemas de viabilidad a medio plazo: sin embargo, esta compañía ya lo ha hecho, y tiene poco margen para ajustar más. La estructura de una empresa de bajo coste es, pues, de extrema rigidez y su éxito es inversamente proporcional a su capacidad de ajustarse a las condiciones necesariamente cambiantes del mercado. Paradójicamente, surgieron esas líneas aéreas como proceso de máxima optimización de la infraestructura que acompaña el transporte aéreo, hoy en sus máximas posibilidades de desarrollo histórico. Pero esa situación no es sostenible. Particularmente, la continua subida de los precios del combustible, supone un duro golpe para este tipo de empresas. Probablemente veamos varios factores obrar en el corto y medio plazo: el retraimiento del consumo de ocio, debido a la inminencia de la crisis económica que ya se está empezando a sentir, la subida de los precios de la energía, la sobreoferta aérea resultante, etc. obligarán a una reestructuración a la baja del sector aéreo, en forma de fusiones, absorciones o, como ya ha ocurrido, suspensiones de pago y quiebras. Estamos asistiendo, al mismo tiempo, al último esplendor del transporte aéreo y al comienzo de la pérdida de importancia de este sector en la historia. Ambas corrientes se están cruzando en estos momentos, por lo que resulta difícil de percibirlas, pero este fenómeno ocurre cotidianamente. Los sucesivos batacazos bursátiles de Vueling son la enésima señal de que la reestructuración está ahí. Las líneas de bajo coste son “flor de un día” en la historia del transporte aéreo, y el canto del cisne de este sector. La pugna mundial por los recursos energéticos pasará una factura definitiva a este modo de transporte, básico para entender hoy Canarias, lo que supondrá un antes y un después en nuestra breve historia de crecimiento exponencial en un Planeta finito.

Noticia de El Mundo: CASI DUPLICA SU NÚMERO DE VIAJEROS

Vueling se desploma en Bolsa tras anunciar nuevas pérdidas en el primer semestreAGENCIASMADRID.- Vueling ha entrado en turbulencias bursátiles. Tras anunciar que multiplicó por cinco sus pérdidas en el primer semestre del año respecto a 2006, dejándose atrás 33 millones de euros, los títulos de la aerolínea se desplomaban en el parqué y marcaban su mínimo anual, 20,42 euros, al haber llegado a caer hasta un 10%.Los malos resultados de la compañía contrastan con un notable aumento del 78,7% en el número de pasajeros transportados, 2,5 millones de viajeros frente a los 1,39 millones del pasado año, y con la mejora del 57,3% en sus ingresos, aumento con el que ha obtenido 149 millones de euros en total.Vueling atribuyó estos resultados a una caída de las tarifas, derivada de la presión competitiva “de compañías de perfil tradicional”, y al incremento del precio del petróleo.Los gastos de combustible y otras materias primas crecieron el 85,8% en los seis primeros meses; los derivados del ‘handling’ (servicios en tierra), un 57%; los de publicidad, un 179,1%, y los gastos de personal, un 89,6%.Por todo ello, con la finalidad de asegurar un “crecimiento rentable”, la compañía ha reducido el número de aviones que incorporará a su flota en los próximos 18 meses. A finales de 2007 tendrá un total de 24 naves, una menos que la anterior previsión, y entre 27 y 31 en 2008 en vez de los 37 aviones anunciados con anterioridad.Asimismo, la aerolínea pretende incrementar el número de pasajeros de negocios, que en la actualidad suponen alrededor de un 30% del total de viajeros, y aumentar en cinco puntos porcentuales la tasa de ocupación a finales de año, situada actualmente en el 69,6%.La compañía registró un resultado de explotación antes de amortizaciones y alquiler de flota (Ebitdar) negativo de 7,7 millones de euros, frente al resultado positivo de 7,3 millones de euros del mismo periodo del ejercicio anterior.Vueling operó 54 rutas durante la primera mitad del año, 11 más que en el mismo período de 2006, con 21 aviones.http://www.elmundo.es/mundodinero/2007/08/03/economia/1186128322.html?a=9cf3b30f7d136e7dc5e71f28ba3f7b8e&t=1186133885 

EL PAÍS:

REPORTAJE Vueling se estrella por los billetes baratosLa aerolínea española, que ayer presentó pérdidas por 26 millones y cedió casi un tercio de su valor en Bolsa, dice que a 40 euros de precio medio por pasaje es difícil ser rentable LUIS DONCEL – Madrid – 04/08/2007  Los mercados fueron ayer rápidos en dar su veredicto. Por la mañana, Vueling presentó unos resultados que el propio consejero delegado, Carlos Muñoz, había calificado de “un tanto decepcionantes”: los 26 millones de pérdidas que registraron en el primer semestre multiplicaban por cinco las del mismo periodo de 2006. La aerolínea española de bajo coste pagó al momento las “un tanto decepcionantes” cifras. Sus acciones dibujaron un vuelo en caída libre hasta cerrar a 15,8 euros, un 30% menos de lo que valían el día anterior.Los títulos de Vueling valen ahora la mitad que hace nueve meses, cuando salió a BolsaVueling explica los malos resultados por los precios ultracompetitivos a los que se tiene que enfrentar y por la subida del precio del petróleo. Estos factores, que la línea prevé que se mantengan durante el resto de 2007, han hecho que Vueling se replantee sus perspectivas de crecimiento y que ahora posponga sine die su ansiada entrada en beneficios.Y es que las pérdidas serían todavía mayores si la compañía no hubiera contabilizado los más de 12 millones de crédito fiscal.Carlos Muñoz, que fundó la aerolínea en 2004, alardeaba hace un año en una entrevista de ofrecer billetes hasta un 50% más barato que la media. La compañía que está participada en un 20% por el Grupo Planeta dice ahora, cuando vienen mal dadas, que las pérdidas se explican por la necesidad de acompasar sus tarifas a las de la competencia.“El precio medio del billete de Vueling ha caído hasta los 40 euros en el segundo trimestre del año, un 24% menos que hace 12 meses”, apuntan fuentes de la compañía. Con casi 4,7 millones de pasajeros, Vueling fue la cuarta aerolínea de bajo coste que transportó a más gente el año pasado.Aunque en Vueling creen que la reacción del mercado ha sido desmesurada, algunos analistas señalan que los problemas son más de fondo. “La empresa ha perdido la confianza de los inversores”, apuntan en Venture Finanzas, informa Bloomberg. Estos analistas critican a la compañía haber tardado demasiado en comunicar el deterioro que estaba sufriendo en su posición competitiva.Los portavoces de Vueling reconocen que no supieron detectar la fuerte presión a la baja que ejercen nuevas compañías de bajo coste como Clickair, pero también las tradicionales Iberia, Spanair o Air Europa.Para plantar cara a los malos resultados, en Vueling aplazarán por lo menos hasta dentro de seis meses la compra de nuevos aviones y anuncian que se centrarán en las rutas más rentables (como las que unen Madrid y Barcelona con París) y olvidarse a corto plazo de planear nuevas conexiones.Desde que Vueling salió a Bolsa el 1 de diciembre del año pasado a un precio por acción de 30 euros, su valor se ha reducido a prácticamente la mitad. El modelo de gestión del que le gustaba hablar a sus directivos -“Aspiramos a ofrecer lo bueno de las líneas tradicionales, la fiabilidad, y lo bueno de las de bajo coste, sus precios”- ya sufrió un primer golpe hace dos meses con la salida de su accionariado de Apax Partners.El anuncio de que el fondo de capital riesgo estadounidense vendía su participación del 21% hizo que el valor en Bolsa de Vueling cayera un 8,5%. Ese día, las acciones cerraron a 30,95 euros. Desde entonces, en menos de dos meses, su valor se ha reducido a la mitad.El efecto Vueling se contagió ayer a la otra aerolínea española cotizada. Iberia cerró a 3,28 euros, lo que supone una caída del 5,48%.

http://www.elpais.com/articulo/economia/Vueling/estrella/billetes/baratos/elpepueco/20070804elpepieco_7/Tes

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