Crisis en Canarias

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Crónica de los alimentos cada vez más caros I: sostenibilidad y sistema alimentario moderno.

Posted by juanjesus en marzo 19, 2008

hamburguesas.jpg Comemos porque usamos recursos naturales. Los recursos naturales se pueden “reponer” cuando son o pueden ser renovables: agua, suelo, nutrientes orgánicos, etc. Si no son renovables en escala humana (combustible fósil, agua de acuíferos “fósiles”, fertilizantes inorgánicos), irremediablemente su escasez (escasez es igual a carestía, acaparamiento, especulación, etc.) deviene en escasez alimentaria. Por otro lado, si los recursos renovables se usan de forma insostenible (con una tasa de uso superior a su capacidad de reposición: por ejemplo, pescar más cantidad que lo que tarda la especie en reponerse de la captura) existe una tendencia al agotamiento del recurso. En el caso de la alimentación: usar agua subterránea que se extrae a mayor velocidad de lo que se repone el acuífero; fertilizar el suelo de forma inorgánica más allá de la posibilidad de asimilación de los nutrientes, llevándolo a la “eutrofización”; o extraer del mismo suelo un volumen mayor de nutrientes de los que se reponen, bien por abandono – en cuyo caso funciona el proceso erosivo – bien por sobreexplotación, sellado, etc. Los alimentos serán cada vez más caros por varios motivos: inicialmente, como se observa, el Mundo está entrando, en líneas generales, en un proceso inflacionario importante, fruto de la crisis de liquidez – no se pagan las deudas – que obliga a los entes emisores públicos a “mantener” la demanda con inyecciones de liquidez, y bajadas de tipos de interés (en la primera economía del Mundo). Pero es que, además, existe una constatación de escasez real en los mercados alimentarios mundiales. Nos acercamos a un proceso de hambrunas internacional (advertencia de la propia Naciones Unidas)., registrándose ya hoy importantes conflictos por el pan en muchas zonas del Mundo. Y es que ya la demanda mundial de granos es superior a la oferta, pese a que ésta es de las mayores de la Historia. La progresiva escasez de petróleo, además, está derivando esfuerzos de “acaparamiento energético” hacia la superficie agrícola. También este es un proceso histórico de desviación del uso de recursos hacia los más pudientes: los ricos pueden pagar el maiz o la soja para su conversión en agrocombustibles que alimenten sus vehículos, aunque esto produzca hambrunas mundiales o carestía de los alimentos, con un nivel de tolerancia bajo para los menos pudientes. En Egipto, por ejemplo, se desarrollan altercados públicos para conseguir pan, con resultado de muertes.  Comentamos aquí, en esta primera entrega de una serie que pretende alertar de este proceso histórico, y al tiempo estimular a la producción local de alimentos como vía urgente – y más sostenible – para abordar la inflación alimentaria mundial (sin ser, evidentemente, una panacea, dadas las limitaciones existentes), una noticia aparecida en MSN, con el explícito título de ¿Podemos realmente quedarnos sin comida?, y una visión desde el mundo financiero y rico, que ve una “oportunidad” en la carestía progresiva de los alimentos, para hacer negocios. En este artículo, su autor – Jon Markman – inversionista en fondos de empresas alimentarias comenta aspectos importantes del actual mercado mundial de las materias primas agrícolas: comenta que los precios no están subiendo por motivos especulativos (aquí aclaramos que podemos entender la especulación como una consecuencia de la escasez, y no como su causa), sino porque se está acelerando la demanda alimentaria en los países en desarrollo, está incrementándose la producción de agrocombustibles y porque las bajas cosechas en algunas zonas están haciendo bajar las reservas existentes.  El articulista destaca que los precios a futuro del trigo se han triplicado desde el año 2004, en el caso de los precios del maiz, también casi se han triplicado desde el año 2005, y en el caso de la soja, el precio se ha triplicado desde el año 2006. Mientras tanto, advierte, el precio del petróleo ha subido un 60% en los últimos tres años.  Esta inflación de precios también se ha observado en Asia, donde el precio del arroz ha subido hasta la cifra más alta en los últimos 20 años, por cuanto las cosechas de los productores nacionales están reservándose para la población local. Vietnam, India y Egipto están restringiendo sus exportaciones para afrontar el abastecimiento de productos locales. Las fuerzas del orden de Tailandia, Filipinas e Indonesa están advirtiendo de desórdenes públicos si el precio del arroz no se incrementa. Por su parte, Rusia, Ucrania y Kazakhstan, en las últimas semanas, también han restringido las exportaciones de trigo. Y, como se comenta, los precios altos no están inhibiendo a los compradores, dada la demanda existente a nivel mundial. Estamos hablando de una falta de suministro internacional de alimentos. Uno de los factores que han influido en esta crisis es que no se ha incrementado prácticamente la superficie cultivada, creciendo únicamente un 0,3% anualmente desde el año 1961, y un 0,1% anualmente en la última década. La mejora de semillas, entre otros factores, ha permitido el incremento de la rentabilidad de los cultivos (el autor considera, pues, que es una buena inversión financiera).  También advierte Markman que está habiendo un incremento de la demanda de proteína animal por parte de una emergente clase media en China, India, el Sudeste asiático y Sudamérica, por lo que alimentar las nuevas granjas de vaca y cerdo asiáticas está incrementando la presión sobre el suministro de maíz del Mundo. Por otro lado, la sequía en zonas como Australia, o las malas cosechas como en el caso de Argentina y Brasil, han creado las condiciones para entender la escasez actual.  El artículo habla de una escasez real, no meramente especulativa. Así, se refiere a que el Financial Times ha informado de que los stocks de arroz han caido durante este año a la cifra más baja en los últimos 25 años, en una tasa que es menos de la mitad de los inventarios del año 2000. También ocurre lo mismo con los inventarios de trigo, en la cifra más baja de los últimos 30 años. En general, las reservas mundiales de grano están en un estado de gran precariedad, pasando desde los 3,5 meses de duración en el año 2000 a 1,7 meses de consumo en el año 2008. Pero la noticia realmente mala, añade el autor, es que podríamos hablar de que en los últimos años hemos tenido buena suerte, debido a que el cambio climático ha permitido el alargamiento de la temporada de crecimiento de las cosechas en las planicies americanas (la llamada Arabia Saudí del maiz). Si esa excepcional temporada de 17 años de cosechas sin problemas de producción se interrumpe, es muy probable que nos enfrentemos a una crisis mundial. Algunos climatólogos consideran que este año podrían darse cambios metereológicos en ese sentido.El autor nos advierte de que han subido los precios de las materias primas alimentarias, pero no tanto como los alimentos ya procesados, en parte porque la cadena agroalimentaria ha reducido costes logrando en otros apartados de sus gastos. Sin embargo, esta tendencia no podría mantenerse mucho más tiempo, y algunas empresas ya están repercutiendo en sus consumidores esta tendencia.  Ahí surge una de las grandes paradojas del empleo de la materia prima agrícola. Actualmente, se está subvencionando fuertemente la dedicación del maiz para la producción de etanol para los coches, cuando es conocido, como nos recuerda el periodista, que llenar una sola vez un tanque de un vehículo de etanol requiere el equivalente a un cuarto de tonelada de materia prima alimentaria, que es suficiente para la dieta de pan de una persona durante un año. La otra cada de la moneda de esta situación es el aspecto inversor, que precisamente refuerza las tendencias más lucrativas, independientemente de su resultado humanitario. Así, la más que segura inflación de precios en este sector representa una oportunidad para invertir en las empresas mejoradoras de semillas, fabricantes de fertilizantes, tractores, fondos alimentarios, maquinaria agrícola en general, etc.  

Biofuel production, poor harvests and emerging nations’ growing appetites are emptying the world’s pantry, sending prices soaring. It’s a good time to invest in agricultural stocks.By Jon Markman As if a bear market, credit crunch, energy crisis and city financing emergency were not enough for one year, experts say the world is now facing down the barrel of the worst catastrophe of all: famine. The very idea that the modern world could run out of food seems ludicrous, but that is the flip side, or cause, of the tremendous recent increase in the cost of raw wheat, corn, rice, oats and soybeans. Food prices are not escalating because speculators have run them up for sport and profit, but because accelerating demand in developing nations, biofuel production and poor harvests in some areas have made basic foodstuffs truly scarce.In energy circles, folks who warn about the beginning of the end of cheap fossil fuels talk about “peak oil” as a point we have dangerously and expensively crossed. Likewise, you can now add “peak wheat” to your political and investment lexicon. And it’s a lot worse. Food fighting One can always move closer to work to cut down on gasoline. But be forced to eat less toast, beer and steak? Them’s fightin’ words. Wheat futures prices have tripled since 2004, corn prices have almost tripled since 2005, and soybeans have tripled since 2006. Meanwhile, crude oil is up merely 60% in the past three years, which makes it seem very bearable in comparison. U.S. stock prices have barely eked out a 10% advance since 2005, underscoring the diminishment of our buying power. A large pepperoni pizza these days costs about as much as a share of  This is no joke, already, in Asia. Rice prices surged to a 20-year high this week — more than $18 per hundred pounds — as countries that have the most are hoarding it for their own people. Vietnam, India and Egypt have restricted exports to keep local markets stocked. Thai, Philippine and Indonesian officials are warning of civil unrest if the flow of rice does not increase. Russia, Ukraine and Kazakhstan in recent weeks have restricted wheat exports as well, slapping on big tariffs to make sure shelves are stocked in their homelands amid soaring prices. A major Russian grains-company chief told Reuters that his country “is in a condition that has never happened before.” Higher prices are not meeting any resistance from desperate buyers.Most unusual about this phenomenon, according to BMO Financial Group strategist Don Coxe, is that until now, food crises in world history were regional concerns that arose from crop failures, war or pests. Once global trade of grains got going in the 19th century in a major way, food shortages in one country were ameliorated by imports, he said. What’s happening now is a lack of supply everywhere at once. Culprits abound, but chief among them is urbanization, which has cut the amount of acreage devoted to farming. The United Nations reports that the total area devoted to crops worldwide had risen by 0.3% annually since 1961, to 3.8 billion acres through the latest survey. But the growth has stalled to 0.1% annually in the past decade. Unlike energy, you can’t drill deeper in the ocean or under Arctic tundra for more food.  One key way to increase agricultural supply and reduce prices is by improving seed technology. So if you want to profit from rising prices, notes MSN Money’s Jim Jubak, your best bets may be seed companiesAlso, surging income growth among emerging middle classes in China, India, Southeast Asia and South America has boosted demand for meat protein, and feed for new Asian cattle ranches and pig farms is putting intense pressure on the world’s corn supply. Of course, the weather plays a role, too. A terrible drought in the breadbasket of Australia over the past two years has combined with bad harvests in Argentina and Brazil to create some of today’s shortfall. Empty global cupboards Shortages are real. The Financial Times reports that rice stocks have fallen this year to about 70 million tons, the lowest level in 25 years and less than half the total held in global inventories in 2000. Wheat inventories, called “carry-overs” in the trade, are at 30-year lows even though world wheat production was actually up 1% last year. In the past year, reports show, wheat inventories in the European Union have plunged to 1 million tons from 14 million tons. A leading Canadian fertilizer executive told analysts recently that according to his company’s calculations, global grain reserves are “precarious,” at just 1.7 months of consumption, down from 3.5 months of reserves as recently as 2000. Now the really bad news is that we might actually have been lucky in the past few years, as global warming has lengthened growing seasons in the American Plains, sometimes called the Saudi Arabia of corn. BMO’s Coxe notes that the U.S. Midwest has enjoyed 17 straight years without significant crop failure, the longest winning streak on record. If this fortunate run ends soon, we’ll likely face a worldwide crisis.Some researchers, including climatologist Elwyn Taylor of Iowa State University, believe it could happen this year, as La Niña conditions are emerging at a time when the Midwest has become vulnerable due to a drought creeping up from the South. Food prices are already way up in America but not as much as feed prices because manufacturers, processors and retailers such as Wal-Mart Stores (WMT, news, msgs) have found ways to hold the line by cutting expenses. But they can dam up the flood of food inflation for only so long. Just this week, Procter & Gamble (PG, news, msgs) announced it was raising prices on many of its foods products, including Folgers coffee. J&J Snack Foods said it would lift prices by as much as 12% in April to offset costs, and local newspapers have been rife with stories about pizzerias both raising prices and cutting back on crust thickness and cheese quantities.Joseph R. Dancy, who teaches law at Southern Methodist University and runs a small hedge fund, lays the immediacy of the crisis directly on ethanol-production mandates in an energy bill recently passed by Congress. The bill, intended to boost America’s energy independence, is expected to push as much as 31% of the U.S. corn crop into biofuels production, up from 24% last year. In other words, at the exact moment we most need corn on our plates, it is being funneled into cars. A full tank of gas requires the equivalent of a quarter of a ton of raw foodstuffs, enough to feed one person bread for a year. Coxe’s solution: As a first step, shut down all ethanol plants immediately. “It’s criminal to burn corn for fuel when we are out of food,” he said. In a particularly pernicious development, he noted that a big boost in demand for soybeans for use as biodiesel in Europe has driven up the price of palm oil in Southeast Asia, where it is the main source of protein for the poor. If global famine is one bad crop away, then surely there is an investment angle. On dips, the companies to focus on are mostly the same as I described in my year-opening column, “10 market predictions for a glum ’08:” Seed innovators Monsanto (MON, news, msgs) and Syngenta (SYT, news, msgs); fertilizer makers Potash of Saskatchewan (POT, news, msgs), Mosaic (MOS, news, msgs), CF Industries (CF, news, msgs) and Agrium (AGU, news, msgs); tractor maker Deere (DE, news, msgs); and, for exposure to the food futures themselves, the exchange-traded funds PowerShares DB Agriculture (DBA, news, msgs), iPath AIG Agriculture (JJA, news, msgs) and iPath AIG Grains (JJG, news, msgs). Some additional small caps to consider are equipment retailer Titan Machinery (TITN, news, msgs), irrigation-equipment maker Lindsay (LNN, news, msgs) and processing-machine maker Key Technology (KTEC, news, msgs). I guess this gives a new meaning to the term “seed capital.” Fine print Coxe has published a book summarizing his view of investment bubbles and declines called “The New Reality of Wall Street.” . . . To learn more about law professor Dancy, visit his Web site. . . . To keep an eye on commodity futures prices, visit here or here. The Chicago Board of Trade has a great page summarizing the action. The U.S. Department of Agriculture Web site has pages and pages of material to help you get up to speed, such as this one on wheat. . . . I previously wrote about ethanol as bad public policy on Feb. 10 in a blog item and on Oct. 11, 2007, in a column, “Shuck the ethanol and let solar shine.” I wrote about the corn boom last April 5 in “Investors bite into the corn rush.”

At the time of publication, Jon Markman owned shares of Monsanto, Potash of Saskatchewan, Mosaic, CF Industries, Agrium, Lindsay, Powershares DB Agriculture, iPath AIG Agriculture and iPath AIG Grains.     El Mercurio: INFLACIÓN MUNDIAL AL ALZA POR PRECIOS DE ALIMENTOS (Planeta Azul) Nicole Keller f.Auge de los biocombustibles ha detonado una escasez de ciertos productos agrícolas, con un gran impacto en sus valoresSANTIAGO, Chile; 27 junio 2007.- Productos como el trigo y el maíz han aumentado en más de 50% su valor durante el último año, impactando fuertemente el precio de los alimentos de los países a nivel mundial y las cifras de inflación de los mismos.Éste es el caso de México y Chile. En nuestro país el IPC a mayo de 2007 ha crecido 2,9% en los últimos doce meses, mientras que el precio de los alimentos prácticamente se ha doblado a 4,9%.Así también, en México la inflación a mayo alcanzó 3,95%, en tanto que el IPC de los alimentos llegó a 6,15% durante aquel período.El incremento de 62,9% que ha registrado el precio del trigo en el último año en el mercado internacional ha impactado con fuerza las canastas de productos, al igual que el alza del 58,4% del valor del maíz.Según los expertos, el alza de los precios de estos recursos radica en el auge de los biocombustibles en Estados Unidos, debido a que los agricultores prefieren destinar sus cosechas a la producción de etanol y biodiésel que venderlos como alimentos al resto del mundo.A lo anterior se suma la sequía que ha afectado a Australia -que está entre los siete principales productores del trigo-, que bajó sus proyecciones de producción en 10% al anticipar una aridez que ya tiene los precios en su mayor nivel en 11 años.Grandes naciones como China y Estados Unidos también están viviendo el peso del nuevo costo de los alimentos. El IPC del país asiático aumentó 2,4% en mayo con respecto al mismo mes de 2006, arrastrado por el alza de los alimentos, que subieron 8,3% frente a mayo del año pasado.En EE.UU. la inflación creció 2,7% en el mismo período, mientras que el precio de los alimentos lo hizo en 3,9%.EFECTOS EN EMERGENTES
Según Diego Grunwald, economista de LarrainVial, el alza de los precios de alimentos es estructural, por lo que “podría persistir bastante tiempo más”. El analista agrega que para los mercados emergentes es más relevante que para los desarrollados, pues el peso de los alimentos es más significativo, por lo que tendrá probablemente un efecto en la política monetaria.
AUMENTO
En nuestro país la variación a 12 meses del IPC llegó a 2,9% en mayo 2007, mientras que el precio de los alimentos ha subido un 4,9%.
(El Mercurio)EL PAÍS: ¿Qué significa inyectar dinero?La falta de liquidez en las entidades bancarias por la crisis hipotecaria en EE UU ha obligado a los bancos centrales de todo el mundo a tomar medidas extraordinarias: ingresar capital en el mercado L. CALONGE – Madrid – 13/08/2007  Inyectar liquidez es la expresión más oída estos días en el mundo de la economía. Monopoliza titulares y abre telediarios, ¿pero qué significa exactamente?En realidad, lo que están haciendo el Banco Central Europeo (BCE), la Reserva Federal estadounidense (Fed) y otros bancos centrales del mundo desde el pasado jueves es ingresar más dinero en el mercado a través de las entidades bancarias, con el objetivo último de que luego éstas lo pongan en circulación a los ciudadanos.Pero, lógicamente, no lo regalan, sino que se lo prestan a los bancos a un interés asumible para éstos. Técnicamente, se realiza a través de subastas rápidas. En la puja del viernes, por ejemplo, cuando el BCE inyectó 61.500 millones de euros, participaron 62 entidades bancarias, a un interés medio del 4,08%.Estas operaciones de ajuste no tienen un vencimiento normalizado, aunque las inyecciones de estos días están oscilando entre uno y tres días de vencimiento. Como regla general, el Banco de España recomienda que los procedimientos de las operaciones sean”flexibles”, debido al escenario crítico en el que se ejecutan.Se trata de una medida que se lleva a cabo sólo en situaciones excepcionales, como lo prueba el hecho de que la vez anterior que el BCE la aplicó fue un día después de los atentados del 11-S en Estados Unidos. Entonces ingresó 69.300 millones de euros, mientras que ahora ha inyectado más de 200.000 en apenas tres jornadas.Las hipotecas basuraLa razón a esta falta de liquidez hay que encontrarla en la crisis hipotecaria en EE UU. Según un informe del Fondo Monetario Internacional, casi la mitad de los créditos concedidos para la compra de vivienda en este país durante 2006 fueron hipotecas ‘subprime’, también conocidas como basura. Es decir, se conceden a personas de dudosa solvencia, con el enorme riesgo de que el dinero prestado no sea devuelto. Lógicamente, si el capital no hace el camino de vuelta a las entidades bancarias con los consiguientes intereses, el sistema entra en crisis. Falta liquidez. Esto obligaría a los bancos a vender sus acciones para aliviar el problema, lo que podría derivar en un crash bursátil.Una operación habitual entre los institutos de crédito es prestarse dinero entre ellos, pero muchos ya han anunciado que van a cerrar el grifo porque no saben si sus competidores están afectados por esta crisis. En realidad, nadie sabe a ciencia cierta qué entidades están implicadas en el sistema de préstamos hipotecarios en EE UU, lo que genera mucha inseguridad y desconfianza, dos palabras enemigas del dinero.Evitar el “efecto dominó”La crisis actual en los mercados financieros es un hecho y con estas inyecciones de liquidez lo que se busca a corto plazo es que no se extienda a la “economía real”, evitar que haya un “efecto dominó”, como apuntaba ayer en una entrevista en EL PAÍS Wolfang Gerke, consejero de la Bolsa de Francfort.La escasez de liquidez en los mercados interbancarios provoca también un repunte de los tipos de interés (del precio del dinero), y éste es otro de los efectos que se pretende evitar con las inyecciones.El epicentro de estas convulsiones en los mercados se encuentra en EE UU, pero en un mundo globalizado el riesgo de que la onda sísmica alcance Europa, u otra parte del mundo, nunca hay que desestimarlo. De ahí la intervenciones, mediante inyecciones de liquidez, de los bancos centrales de Europa, Japón, Australia o Canadá, además de la Reserva Federal estadounidense. “Todos ellos son los responsables de gestionar la cantidad de dinero que hay en circulación” en su área de influencia, tal como señalaba esta mañana Susana Felpeto, analista de Atlas Capital, en una entrevista digital en ELPAIS.com.

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